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Espectáculos
“No me conformo con lo que hice”
Fue a mediados de los ’90. Tocaba Tía Newton en Varsovia. El trío de Carca versionaba a The Beatles (She’ so heavy) y a Queen (Bohemian rhapsody) con batería de doble bombo y un stickista traído de Marte. Ese músico era Guillermo Cides. Al tiempo, volvió como solista, como concertista de stick, como el difusor más enérgico de los alcances armónico–melódicos de ese instrumento en todo el mundo. Cuando hablaba de su obra era un terrícola más, pero se subía a escena en soledad y volvía a convertirse en un marciano.

El tiempo trajo el progreso como músico, las asociaciones con grandes del sinfo rock y un auto exilio en Barcelona, ciudad en la que Cides arma y desarma proyectos según se lo indique la estela de su inspiración. Esta noche, desde las 23 y en Ruido de Fondo (Fragueiro 1777), el stickista presenta Electrik Consort, una de sus más recientes apuestas colectivas.

En esa formación tocan el catalán Adriá Grandia (músico de formación clásica que toca la zanfona, una especia de “violín a rueda” instrumento del siglo XII), Pablo Ben Dov (baterista de jazz) y Linda Cushma (cantante del grupo americano Oxygene Eight, que además toca el stick).

“La formación no sólo tiene instrumentos inusuales sino músicos de diferentes culturas. El Electrik Consort es muy diverso y puede tener cosas como un tema de Led Zeppelin con zanfona o Piazzolla lejos de la versión prototípica”, dice Cides en un intento por explicar de qué irá su show.

–¿Desarrollás una tarea compositiva?

–Todo el tiempo. Con la crisis de la industria discográfica a partir de Internet, el futuro del músico estará sólo en tocar en vivo, donde mostrar tu creación es esencial. Me he despreocupado por grabar y preocupado por materializar los proyectos en vivo. Armé cinco o seis.

–¿Grabar nunca más, entonces?

–Estoy grabando un par de álbumes, no obstante lo que te apuntaba. Uno es un compilado de stickistas. Somos 22, de Argentina, España, Chile, Uruguay, Brasil y Venezuela. Un resumen del trabajo que vengo realizando con el Stick center (www.stickcenter.com). También estoy grabado un disco con Linda Cushma y Tim Alexander, el baterista de Primus. Es un pulpo como toca Tim. El proyecto se llama Cushma - Cides - Alexander. Ya tenemos casi completo el álbum, al que se sumaron Tony Levin y Trey Gunn (ambos ex King Crimson). Es un proyecto por Internet con el que nos divertimos.

–¿El rock te sigue interesando?

–Claro, pero no en su versión simplista sino en la expansiva, en la que permite elaboraciones.

–¿Cómo promocionarías tu concierto?

–Como un concierto de “nuevas músicas”. World music se usa para tipificar a las músicas históricas. Y no hacemos música histórica sino contemporánea, a pesar de tener un instrumento antiguo en la formación. Por otro lado, cuando nos ponemos folklóricos, por decirlo de algún modo, no sale ni candombe uruguayo ni tango argentino. Por otro lado, te cuento que en Europa hay un público para estas “nuevas músicas”. Hay sellos, revistas. En Argentina sé que ese mercado también existe. Sólo falta descubrirlo.

–¿Te queda algo por descubrirle al stick?

–Espero que sí. Mi trabajo muestra una búsqueda. No me he quedado en el concierto de stick. Me he mezclado con muchos instrumentistas. No me conformo con lo poco que he logrado. Espero que me siga sorprendiendo. Si no, será el momento de pasarme a otro instrumento.

 

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