EDUARDO SLUSARCZUK
El presupuesto en 1990 no daba para más que unos volantes que se repartirían quién sabe dónde. Su diseño no guardaba mayores cuidados estéticos. Simplemente anunciaba que Guillermo Cides daría el “Prirner concierto de Stick en la Argentina". La campaña no tuvo gran repercusión, y al local de Corrientes al 1700 llegaron apenas unos veinte amigos del intérprete, a quienes confiesa que tuyo que engañar para que fueran.
Cides cuenta que su primer Stick se lo compró a un coleccionista de bajos que lo publicó porque decía que nunca lo usaba. Desde entonces, nunca se separó de ese extraño instrumento de ocho, diez o doce cuerdas, y que tiene un bajo y una guitarra; se cuelga en diagonal sobre el pecho, se ejecuta apretando las cuerdas con los dedos de las dos manos, como un piano, y se percute con un ritmo. Más adelante se contactaría con el luthier californiano Emmett Chapman, quien lo diseñó en los años 70, y que todavía hoy lo fabrica a pedido. “Me pasé un año y medio investigando las posibilidades que ofrecía. Armé seis o siete canciones
 

 

 

 

y me propuse averiguar qué pasaba en vivo con el sonido que había conseguido, cuenta el músico, de paso por la Argentina para brindar varios conciertos con su grupo Electric Consort.
Desde aquella presentación hasta la actualidad, la actividad de Cides no tuvo respiro. "Em
pecé a componer, a grabar y a armar grupos", resume, y destaca la formación de un Centro de Stickinas en el país, en el que desarrollo una tarea docente.
El puntapié inicial en la avenida Corrientes ante las víctimas de su engaño tuvo un efecto domino, “Hice muchas giras por el interior -cuenta- y pude difundir mi música a través de medios masivos, además de invitar a otros artistas a compartir los shows", entre ellos Liliana Herrero, Carca y Antonio Birabent.
La búsqueda de un sonido propio fue resultado de una frustración. “Cuando empece a tocar pensé que me iban a invitar todos los músicos consagrados, algo que nunca pasó, admite. Cides dice que eso le sirvió: Entendi que lo que tenía que hacer era buscar mi propio camino y trabajar sobre una sonoridad propia. Es lo que hice", concluye.

CIDES BASICO

“El mejor stickista que vi en mi vida fue en la Argentina; es Guillermo Cides", dijo de él Trey Gunn, de King Crimson. Fundó aquí el primer Centro de Stickistas de América latina. Cuando en los 90 aparecieron los primeros concertistas de este instrumento, Cides se destaca como uno de los artistas más activos. Grabo los CD EL mundo interior de los planetas, Primitivo y The Bach Tribute. Actuó junto a Roger Hodgson (Supertramp), Emerson, Lake & Palmer y Rick Wakeman (Yes). Hoy reparte su tiempo para hacer giras con sus diferentes proyectos.

Su relato cronológico está atravesado por una vocación casi fundamentalista de buscar nuevos puntos de partida. La sensación de haber llegado a un límite en su proyección nacional lo llevó a cruzar el océano. Y a empezar de cero. Primera escala: Londres, donde tocó con Fish, ex líder de Marillion. De allí a España, y de regreso a Buenos Aires para telonear al ex Supertramp Roger Hodgson. Con el tiempo acompañaría también a Rick Wakeman, Emerson Lake and Palmer y John Wetton, entre otros.
En 1998 sacó un pasaje a Barcelona sin fecha de regreso. "Fui a ver si había algo para mí, y no había nada», comenta. Y argumenta: "No tenían noticias del stick, yo no tenía trayectoria ni historia y Guillermo Cides era nadie. Por eso me quedé".


Cachetazo al ego


La experiencia fue un cachetazo a su ego y modificó su manera de enfrentarse a la música. En El mundo interior de los planetas, editado en 1994 -"Traté de demostrar todo lo que se podía hacer con el stick", reconoce- la exaltación del virtuosismo es ostensible. Primitivo (1998) muestra un cambio de actitud y plantea un recorrido que resalta más las sonoridades que las velocidades. "Con el tiempo, descubrí que lo que me gustaban eran esas masas sonoras que apuntan al sentimiento de las personas", explica, al tiempo que cita a Lou Reed y a Astor Piazzolla como modelos en ese sentido.
Cides refuerza su idea con la percepción que tiene de sí mismo: "Antes, en mi sitio de Internet (www.stickcenter.com/Cides), mi cara aparecía envuelta en una sombra, mientras la foto actual me muestra a plena luz y guiñándole un ojo a la gente que entra". Ese espíritu de complicidad lo pone a prueba en sus agrupaciones, donde abandona su antiguo sitial solista. La presencia de dos de sus compañeros del Electrik Consort (la stickista Linda Cushma, de Arizona y Adriá Grandia, de Barcelona) durante la entrevista lo confirma.
Para Cides, las diferentes formaciones permiten generar más posibilidades. "Con Linda y Tim Alexander, baterista de Prirnus, nos plantearnos un proyecto de investigación y fabricación espontánea de música" comenta. Y lo traduce: "No hay canciones, sino ideas que se van sumando a través de sobregrabaciones, agregados y sugerencias que nos vamos pasando unos a otros". Por su lado, Cushma señala la participación clave de los invitados Tony Levin y Trey Gunn.
El Electrik Consort, que se completa con el baterista Pablo Ben Dov, es una exploración en directo. "La mitad de la música sale de la improvisación", cuenta Cides, quien reconoce que "hay canciones y estructuras armadas", pero "con partes movibles, en las que cada uno sabe lo que quiere y puede hacer".
El repertorio va desde una melodía del siglo XII, aportada por Grandia, quien ejecuta la Sanfona, un instrumento de casi 500 años de antigüedad, hasta una versión de Libertango, de Astor Piazzolia. Aunque los tres coinciden en que no se puede explicar la rnüsca, Cides expone con entusiasmo el concepto del que parten: "Es una mezcla de personalidades y culturas que condicionan la forma de componer y tocar de cada uno". Y sintetiza: "Lo que importa es de dónde viene. Eso lo hace interesante".
Otra de sus actuales formaciones es "un trío de viejos stickistas", que reúne al holandés Ron Baggerman y al inglés Jim Lampi. "Nos juntamos a partir de nuestras historias, por cierto parecidas, y salió mucho jazz y blues", relata Cides con tono de sorpresa. Finalmente habla del Ensamble, al que define como "un repertorio en torno a muchos stickistas juntos, que pueden ir rotando sin que por eso se pierda su esencia".
La gira argentina sumó doce actuaciones que lo llevaron desde el ND/Ateneo porteño, donde compartió el escenario con el ex King Crimson Trey Gunn, hasta localidades corno Rosario, Venado Tuerto y Los Antiguos, a metros de la frontera con Chile.
De cara al mercado discográfico Cides se declara a favor de la posibilidad de bajar música por Internet y anticipa que pronto se podrá acceder a sus trabajos por ese medio o a través de sus CD. "Se venderán a un costo mucho menor que el que pretenden cobrar las discográficas", promete.
Partidario de una constante evolución de su música y de una comunicación con el público que tenga la emoción en un lugar de privilegio, Cides parece asumir para sí la idea de Oscar Wilde según la cual "mientras haya en la obra el menor signo de técnica, no estará concluida". Y le hace honor.

 

El solista de los tres instrumentos

El argentino Guillermo Cides es uno los pocos músicos dedicados al Stick, una mezcla de bajo y guitarras que se ejecuta con las dos manos, como un piano. Tocó junto a Rick Wakernan y King Crimson. Su último CD es un particular tributo a Bach. Conózcalo.

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