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Panes, peces y cuerdas gordas
Ángel Vázquez | Actualizado 10.07.2008 - 05:00No es el de bajista un papel de los más agradecidos dentro del circo del
rock and roll. Su presencia pasa no pocas veces desapercibida (no por falta
de cualidades) y su salto a famas y glorias requiere de un ahínco mucho más
exagerado que el de guitarras, saxos o baterías, por poner ejemplos. Sin embargo…
¿quién no conoce a Pepe Bao? Músico de sesión con los mejores, funkiniano
de pro, alabada su presencia en O'funkillo o Maneta de Camioneta, amo de las
cuerdas gordas… Tal personaje tan sólo podría rodearse de lo mejor para
desbarrar y fomentar su acercamiento a lo arriesgado. Y así se presentó en
Córdoba, con un trío completado por Cides y Blavia que causó admiración y
regocijo en el no muy numeroso público que acudió a escucharles.
La atrayente y personal técnica de bajo de Bao, siempre innovadora, enérgica
y ansiosa, se conjugó con la novedosa presencia de un instrumento inusual
como es el Capman Stick, a cargo de uno de los pocos ejecutantes del mismo
que existen en el mundo, tal vez el mejor: Guillermo Cides, que no pisaba
el festival por primera vez. Su habilidad para arrancar chispas de color y
sabor a tal artilugio sonoro de diez cuerdas ensimismó a la galería, absorta
en la forma en que el stickista profundizaba en la capacidad de conjunción
de bajo y guitarra en un solo instrumento, en esa forma pianística de tocarlo,
sin despreciar su vertiente percutida, ejecutando bajos, acordes y melodías
de forma simultánea. Cuatro en uno, y los cuatro con buenas razones para ser
disfrutados. Roger Blavia, percusionista sobradamente acreditado, puso por
su parte los acentos necesarios para rematar una faena que ni desechó géneros
ni descartó influencias a la hora de dejarse llevar. Esa noche se dieron la
mano halos de lo experimental, lo atmosférico, lo progresivo, lo jazzero,
lo clásico, lo funky y otras muchas expresiones musicales que apabullaron
por su locuacidad y frescura. Lo que parecían tres instrumentos se multiplicaron
sobre el escenario cual panes y peces atados con cuerdas gordas.
